lunes, 29 de junio de 2015

Lágrimas en la lluvia (Rosa Montero)



Acabo de leer este libro que forma parte de la trilogía de Rosa Montero, cuya protagonista es la detective replicante Bruna Husky. Lo compré el mismo día que Look se fue para siempre y al que dediqué unas palabras detrás de la portada. El título del libro hace referencia al reconocido monólogo que dice el replicante al final de la película Blade Runner, basado en el libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. 

Dejo un extracto del libro por si alguno se anima a leerlo. Precisamente una parte donde se hace referencia a la película de Ridley Scott y protagonizada por Harrison Ford. Por cierto que la historia tiene lugar en Madrid, año 2109.
 

  




"Empezó a llover. El cielo era un cambiante remolino de ennegrecidas nubes y las gotas golpeaban el cristal de la ventana. Un día, Yiannis le había mostrado a Bruna la vieja y mítica película del siglo XX en donde se hablaba por primera vez de los replicantes. Se titulaba Blade Runner. Era una obra extraña y bienintencionada hacia los reps, aunque le resultó algo irritante: los androides tenían poco que ver con la realidad y, por lo general, eran más bien estúpidos, esquemáticos, aniñados y violentos. Por no mencionar a una tecno rubia que daba volteretas como una muñeca articulada. Aún así, en la película había algo profundamente conmovedor. Bruna se había aprendido de memoria el parlamento que decía el rep protagonista antes de fallecer, en la lluviosa azotea: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir." Y entonces inclinaba la cabeza y moría tan fácilmente. Tan fácilmente. Como un aparato eléctrico que alguien desenchufaba. Sin sufrir el tormento del TTT (Tumor Total Tecno). Pero sus poderosas palabras reflejaban maravillosamente la inconsistencia de la vida... De esa sutil y hermosa nimiedad que el tiempo deshacía sin dejar huella. Inclinaba la cabeza el rep de Blade Runner y moría, mientras la lluvia resbalaba por sus mejillas ocultando quizá sus últimas lágrimas."





martes, 23 de junio de 2015

Continúa la competición

El hecho de que mi hermano haya estado en la Universidad, me ayudó a sobrepasarle en el logro de trofeos de los juegos de la PS3 y de la PSVita. Una vez logré el primer platino, cuando Carlos estaba a punto de conseguir su cuarto, fue el punto de inflexión en la gran remontada. En estos momentos él tiene 12 y yo 14. Tengo que aprovechar ahora que se ha ido a trabajar al chiringuito de Cadaqués todo el verano. Pero me temo que tendré distracciones muy pronto en casa.
 

 



Desde agosto del 2.013 voy por delante de él en número de trofeos conseguidos, alcanzando una diferencia entre ambos de 389 trofeos en febrero y marzo de este año. Ahora mismo la diferencia es de 324 trofeos.

ALBERTO:
1.793 trofeos (14 platinos + 83 oros + 345 platas + 1.351 bronces)

CARLOS:
1.469 trofeos (12 platinos + 68 oros + 268 platas + 1.121 bronces)




 

Avances en el tratamiento de la Diabetes

¿Adiós a las dolorosas inyecciones de insulina? Ese es un posible escenario si se confirma la eficacia del primer parche de insulina inteligente que han desarrollado investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.). El parche puede detectar los incrementos en los niveles de azúcar en sangre y, si es necesario, administrar las dosis de insulina necesarias en el torrente sanguíneo.
Del tamaño de una moneda pero cuadrado, el parche tiene más de un centenar de agujas diminutas. Estas «microagujas», casi tan grandes como una pestaña, contiene microscópicos habitáculos que almacenan la insulina y las enzimas que detectan la glucosa y, cuando los niveles de azúcar en la sangre son demasiado altos, liberan la cantidad de insulina necesaria.
 
El nuevo parche ya ha demostrado su eficacia en animales: tal y como se publica en la revista «PNAS», su uso redujo la glucosa en sangre en un modelo de ratón de diabetes tipo 1 durante de nueve horas. Y aunque se necesitarán más pruebas preclínicas y ensayos clínicos en humanos antes de que el parche se pueda administrar a los pacientes, el enfoque resulta prometedor.
 
 
 

Biocompatibles


«Hemos diseñado un parche para la diabetes que trabaja rápido, es fácil de usar, y está hecho de materiales no tóxicos y biocompatibles», subraya Zhen Gu, de la Universidad de Carolina del Norte. Y añade: «Todo el sistema se puede personalizar para tener en cuenta el peso de la persona diabética y la sensibilidad a la insulina, así que podríamos hacer al parche todavía más inteligente».
La diabetes afecta a más de 387 millones de personas en todo el mundo y se espera que ese número aumente a 592 millones para el año 2035. Los pacientes con diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2 avanzada tratan de mantener sus niveles de azúcar en la sangre mediante el control de su glucosa en sangre y el uso de inyecciones de insulina, un proceso que es doloroso e impreciso. Y, como apunta John Buse, «la administración de la cantidad incorrecta de la medicación puede llevar a complicaciones como la ceguera y amputaciones de las extremidades, o incluso consecuencias más desastrosas como comas el coma diabético o la muerte».
Una de las opciones para evitar los posibles errores humano son los «sistemas de circuito cerrado» que se conectan directamente a los dispositivos que hacen un seguimiento de azúcar en la sangre y administran la insulina. Sin embargo, las bombas de insulina necesitan sensores y bombas mecánicas, con catéteres con punta de aguja que tienen que ser ubicados debajo de la piel y se sustituyen cada pocos días.
 

Células beta

En lugar de inventar otro sistema completamente artificial, los investigadores decidieron emular a los generadores de insulina natural del cuerpo, es decir, a las células beta. Estas células fabrican y almacenan la insulina en pequeños sacos llamados vesículas, y también actúan como sensores de glucosa. «Hemos construido vesículas artificiales para realizar estas mismas funciones mediante el uso de dos materiales que podrían biocompatibles», explica el primer autor Jiching Yu. Los materiales son el ácido hialurónico o HA y 2-nitroimidazol o NI. Los investigadores combinaron ambos para crear una nueva molécula.
«La parte más difícil en el manejo de la diabetes no son las inyecciones de insulina, los controles de azúcar en la sangre, o la dieta, pero el hecho de que haya que hacerlo varias veces al día todos los días afecta la calidad de vida», señala Buse. «Si podemos hacer que estos parches sean eficaces en personas, habremos dado un gran paso». Su objetivo final es el desarrollo de un parche de insulina inteligente que los pacientes sólo tendrían que cambiar cada pocos días.
 

lunes, 22 de junio de 2015

86,42 % ... Loading... Lucas.

Lucas. Semana 35. Doscientos cuarenta y dos días han pasado desde la fecha de la última menstruación de la madre, corregida por los médicos (23 octubre 2014), con el objetivo de afinar la edad gestacional del bebé para los controles de las medidas anatómicas y estimación de peso que se realizan cada dos semanas.
 
El embarazo se nos hace largo a todos. A los futuros abuelos y tíos, así como a nosotros, sus papá y mamá. Por muchos motivos. Principalmente, porque estamos todos de estreno. Nos estrenamos en este nuevo rol familiar. Es el primer hijo, primer nieto, primer sobrino. Largo porque el embarazo tiene una duración de diez meses lunares, es decir, 10 meses de 28 días; o lo que es lo mismo, nueve meses y una semana. Se hace pesado porque Lucas cada vez ocupa más espacio y porque llevamos casi dos meses de insufrible calor.
 
Quedan 38 días para la fecha prevista del parto, que se estima para el día 30 de julio.
 
Ya lo tenemos todo bien preparado para cuando esté con nosotros. Su cuarto está listo para entrar a vivir. Dispone de un montón de ropita, su armario y cómoda con cambiador, su moisés y cuna, la decoración de la habitación, la mochila y el cochecito para salir a pasear, el Maxicosi para viajar en nuestro coche, la bañera y los utensilios para el aseo personal, los primeros pañales...
 
Sólo nos faltas tú, Lucas.

jueves, 18 de junio de 2015

Se acerca el Invierno...

Y es que a pesar de que ya nos estemos acercando al solsticio de verano, que da inicio a esa estación del año, la verdad es que el calor se ha adelantado sobremanera desde el pasado mes de mayo. Los días son más largos y luminosos, y ello invita a disfrutar más de la vida. Una vida que va pasando lentamente, pero sin pausa, y que siempre sorprende para bien o golpea fuertemente para que no te duermas en los laureles.
 
El viernes día 12 de junio operaron a mi padre por un problema cardíaco, después de estar ingresado durante una semana para tenerlo controlado y evitar complicaciones de salud. La operación, aunque complicada y extensa en el tiempo, resultó un éxito ya que consiguieron repararle el daño sin tener que recurrir a la tecnología mecánica, que tantas vidas puede salvar en ocasiones y volverse traicionera en otras tantas. Pasó varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos especial para recién operados de cardiología y todo ha evolucionado favorablemente, encontrándose él mismo muy contento por cómo se había solventado el problema y con ánimos para continuar con una vida normal. Desde el lunes se encuentra en planta y, si todo continúa igual, es probable que le den el alta médica a finales de esta semana.
 
El mismo viernes día 12, mientras mi padre era intervenido quirúrgicamente en el Hospital de Can Ruti, y yo esperaba pacientemente en la sala de espera hasta que nos viniesen a buscar para informarnos de cómo se encontraba y poderle ver, tuve que marchar de urgencia para llevar a Regina al hospital de Sabadell por un intenso y constante dolor en un costado, que le hacía imposible beber ni comer nada, ya que le causaba aún más daño, causándole el vómito. Estuvimos toda la tarde en un box, sin poderle medicar por el embarazo más allá de un paracetamol y alguna bolsa de agua caliente para calmar los síntomas. Al final acabó ingresando y fue medicada con morfina, paracetamol y suero, mientras iban controlando que la situación del bebé fuera estable. Continuó ingresada hasta la tarde del martes.
 
Así que simultáneamente tenía a dos personas esenciales en mi vida en situaciones muy diferentes, claro, pero ambas con un comprometido estado de salud. Por un lado mi padre, que había sido operado a corazón abierto, y que no pude verlo hasta el día siguiente a la operación, cuando abrieron las puertas de la UCI a las 8:15 de la mañana del sábado 13 de junio, y que sólo podía visitarlo a ciertas horas del día. Por otro lado, Regina, que sufría un cólico renal que le impedía alimentarse y que de continuar durante más tiempo podía, además de perjudicarle a ella misma, provocar algún tipo de problema de nutrición al bebé, que ya de por sí le costaba coger peso.
 
Así que pasé desde el jueves día 11, el día previo a la operación de mi padre, hasta el mismo lunes día 15 de junio (festivo por ser patrón de los paletas), haciendo ruta de hospitales, estando presente todo lo posible para ver por mi mismo que todo iba evolucionando favorablemente, siempre que las pruebas que realizaban a Regina, los horarios estrictos de visitas de mi padre y mi propia fatiga, provocada por escasas horas de sueño, nervios constantes por cómo iría todo y traslados entre hospitales, me lo permitían.

Uno no es Dios, porque dicen que Dios solo hay uno y creo que entró por enchufe.
 

Gracias, Look.

Mis días de adolescencia iban quedando irremediablemente atrás. Había concluido de forma sobresaliente mi etapa de estudiante de Bachillerato y aprobado notablemente las pruebas de selectividad de acceso a la universidad. Disfrutaba de un merecido descanso veraniego cuando los primeros días de agosto del año 2.000 -mi madre, Carlos y yo- fuimos a visitar a la perrita de una conocida que había dado a luz, unos pocos días antes, a una camada de cachorros. Una semana más tarde, volvimos a verlos con la intención de quedarnos a uno de ellos.
 
Recuerdo que golpeé el suelo con las puntas de los dedos corazón e índice de la mano derecha, y al instante una bolita negra, torpe y peluda, se abría paso por encima de sus hermanos para explorar de dónde venía aquel extraño ruido. Fue entonces cuando lo tomé por primera vez en brazos y entró a formar parte de nuestras vidas.
 
Por aquel entonces, mi madre tenía 42 años, Carlos tan solo 12 y yo aún era menor de edad, 17 años. Acababa de entrar en casa un peluche regordete, explorador, travieso y juguetón. Le llamamos Look, que significa 'imagen' y 'mirar', porque todo lo imitaba, porque todo le llamaba la atención y porque no había nada que le pudieras ocultar sin que lo acabara encontrando.
 
Las primeras semanas era todo un bichillo. Cuando mi madre pasaba la fregona, se agarraba a ella fuertemente con los dientes y no la soltaba aún cuando era arrastrado por el suelo como si fuera parte de la misma. Cogió la costumbre de tragarse los calcetines de media de mi madre o los pañuelos de papel que utilizaba para sonarme la nariz. Le encantaba desayunar leche con madalenas y el paté de 'La Piara' y el jamón york eran su perdición. Dormía bajo la cama de mi habitación, donde también se escondía cuando tenía miedo de las tormentas o los petardos y cuando jugábamos a encontrarlo y entrábamos en la habitación llamándole y se quedaba quieto y callado sin hacer ruido, hasta que salía corriendo cuando veía que nos marchábamos de la habitación.
 
Un día que volvimos a casa, vimos que se había roto una botella de Bailys en el suelo y que Look, que aún era poco más que un bebé, con las patas cortas y cuerpo regordete, se había bebido gran parte del contenido y andaba por el pasillo de lado a lado, golpeándose con las paredes, mareado por el efecto del licor. Estuvo algún día con diarrea, pero se aficionó de qué manera al Bailys porque siempre que le ofrecías un dedo impregnado de esa crema se volvía loco en rechupetearlo.
 
Fue creciendo y tuvo que cambiar de refugio. Lo halló debajo del escritorio de mi habitación, donde colocamos una colchoneta y esa fue su caseta durante muchos años. Cuando me marché de casa por estudios y, posteriormente, por trabajo, Look siguió guardándome el sitio, pasando gran parte del tiempo con mi madre por el resto de la casa y refugiándose en su 'caseta' para descansar. Aquella era su habitación, tanto o más que la mía.
 
Dormimos muchas noches juntos, compartiendo cama, incluso cuando ya estaba en ella Regina. Cada vez el 'gordo' ocupaba más espacio, se agenciaba la almohada y se tapaba con las sabanas, estirado todo lo largo que era. Se volvía loco cuando mi hermano o yo llegábamos a casa después de clase y recorría la casa entera corriendo como un poseso, con las orejas para atrás, derrapando en las esquinas y saltando en la cama o en los sofás para poder frenar. Le encantaba montarse en coche, ir de viaje con las ventanillas bajadas.
 
Fue un adolescente con mucha energía, vitalidad, cariñoso, mimoso y tremendamente fiel. Bastante sinvergüenza, también. Se las sabía todas para salirse con la suya y que acabásemos dándole la chuche que le apetecía o que cenásemos cuando ya era la hora aunque no tuviéramos hambre. Nos cuidó y mimó sin descanso. Era feliz cuando lo éramos nosotros y nos mimaba cuando pasábamos por malos momentos. Fue el mejor perro que nunca pudiéramos desear. Nos hizo la vida más fácil en muchos aspectos, actuando como válvula de escape en muchas ocasiones, y el amor que el nos dio fue infinito hasta el último segundo de su vida.
 
Nos lamía los brazos, las manos, las piernas y la cara como si no existiera un mañana. Agradecía de esa misma manera cuando mi madre le curaba las heridas y cuando le aliviaba los dolores. Veías que se quedaba mirándote a los ojos y te lamía y sabías que te estaba agradeciendo que le cuidaras. No pudimos darle suficiente entre los tres, a todo lo que él nos dio a cada uno de nosotros. Fue nuestro bebé, nuestro hijo, nuestro hermano, nuestro amigo.
 
Hemos compartido con él 15 años de nuestras vidas. Hemos crecido y cambiado con él. Ahora mi madre tiene 57 años, mi hermano 27 y yo he llegado a los 32 años. El martes 16 de junio me despedí de él, lo abracé y besé. Cuando bajaba las escaleras de casa, me di cuenta de que no iba a volver a verlo nunca más y me derrumbé. Estos últimos años hemos compartido muchos menos momentos juntos, pero ha sido muchísimo lo que hemos vivido con él estos quince años. Lo quise, lo quiero y lo querré siempre. Me lo ha dado todo. 
 
El miércoles 17 de junio sobre las 12:20 horas de la mañana, se fue para siempre. Se quedó dormido para descansar de una vida larga, buena y feliz.
 
Hace unos días leí una noticia en la web que explicaba que un niño llamado Luke Westbrook, de tres años, de Norfolk, Virginia, perdió a su perro, Moe al que lo unía una gran amistad. Su madre pensó en una idea para sobrellevar la pérdida de la mascota. El pequeño le escribiría una carta al "cielo de los perritos", algo que hicieron y para su sorpresa varios días después recibieron una respuesta a nombre del can, contando que estaba jugando todo el día.
 
El beagle de la familia Westbrook murió con 13 años el pasado mes de abril dejando una gran tristeza en la familia, pero sobre todo al pequeño Luke. El niño le dictó la carta a Moe y su madre la escribió, la puso en el buzón con la idea de recogerla después a espaldas del pequeño, pero lo olvidó. Varios días después Luke y su madre recibieron una respuesta.
 
"Estoy en el cielo de los perritos. Juego todo el día. Estoy feliz. Gracias por ser mi amigo. Te quiero mucho", decía la supuesta carta de su mascota.
 
En el remite se leía: Cielo de los perritos, nube 1.
 
La madre contó la historia a los medios y uno se encargó de investigar quién estaba detrás. Descubrió que una empleada de Correos decidió contestarle por la emoción que le había causado la carta del pequeño.
 
Ahora yo me siento como ese niño de tres años. Lo echo ya mucho de menos y siempre estará presente en mi vida. Con el nacimiento de mi hijo Lucas, volverá seguro una parte de él a nuestras vidas. El nombre de ambos tiene mucho de parecido, por lo que no se nos olvidará jamás.
 
Gracias por la vida que nos has dado. Siempre serás mi hermano y mi amigo. Descansa por siempre. Te quiero Looky...

 

jueves, 25 de diciembre de 2014

Papá Noel - Diciembre 2014

Anoche se pasó Papá Noel a hacernos una visita por Zaragoza y vino cargadísimo de regalos para todos. Para mi había un puzle de dos mil piezas del pabellón dorado de Japón, como recuerdo del viaje de novios de este verano, la colección en bluray de las cuatro primeras películas de Alien, un muñeco de playmobil con el rol de ingeniero-arquitecto, una bufanda muy larga y un polar de cuadros verdes, un mando a distancia para controlar la play 3 para la reproducción de pelis, una máquina automática para atornillar y desatornillar en un santiamén, un limpiaparabrisas para el espejo del lavabo para cuando se empañe y unos calcetines gorditos.


Estupendo Papá Noel, como siempre.

lunes, 22 de diciembre de 2014

La espera

Este año ha sido un gran año en lo personal. 

2.014 ha sabido hacernos disfrutar una vida que se torció bastante el año anterior. Ha sido durante el transcurso del mismo cuando hemos vivido juntos todo el año en Sabadell y hemos podido disfrutar de prácticamente todas las comidas y cenas por la cercanía del trabajo. Nos hemos prometido (formalmente) y casado. Hemos viajado y compartido momentos muy buenos con la familia. Y estamos en un momento inolvidable en nuestras vidas.

Y es que... después de un ligero retraso de unas dos semanas, y con algunos síntomas que nos parecieron evidentes, el pasado martes, día 9 de diciembre de 2.014, nos hicimos el test. Bueno, en realidad, sólo orinó Regina en él, pero fue suficiente para obtener el resultado. ¡Positivo!. Está embarazada y en unos meses seremos papá y mamá.

Hemos tenido la primera cita con la llevadora el viernes 19 de diciembre y ya tenemos programada la primera ecografía en la que esperamos ver y escuchar al bebé. Será después de las fiestas navideñas: el lunes 12 de enero de 2.015; una fecha marcada a fuego en mi calendario... ¡Qué ganas infinitas!

Somos primerizos, y eso, combinado con unas ganas enormes de tener niños y con la euforia de todo lo que estamos viviendo como pareja, a pesar de conocernos desde hace más de catorce años y vivir juntos desde hace siete, no hemos podido esperar demasiado para dar la buena nueva. También ha ayudado a ello las constantes heridas en la boca de nuestras madres, de tanto morderse la lengua por sus ganas irrefrenables de contárselo a todo el mundo.

Espero que el próximo año, 2.015, continúe siendo inolvidable.


PD: Contando a partir de la última menstruación, que fue el pasado domingo 19 de octubre de 2.014; la llevadora nos ha explicado que estamos de casi nueve semanas y que la fecha prevista para el parto (40 semanas) es el 25 de julio de 2.015; ¡justo nuestro primer aniversario de boda! ¡¡¡Es taaaaaan fuerte!!!


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Regresión vital

La vida es una constante cuenta atrás. Los afortunados creen que llegaron al mundo con una barra de pan bajo el brazo, o eso se dice. Pero para todos, la realidad es la misma. Todos llegamos a este mundo con un reloj biológico, quién sabe si predefinido o no, y el tiempo va disminuyendo desde el momento en que nacemos. Ese pudiera ser el motivo por el que nuestro acto reflejo tras arrancarnos del útero sea el llanto. Aunque para los recientes padres sea motivo de alivio escuchar ese berrido.

El reloj de arena gira de repente y empiezan a caer los primeros granos de arena, los primeros minutos de una vida que jamás volveremos a tener. El presente no existe. Vivimos constantemente del momento pasado, ya vivido, y pensando en lo que ha de venir. Nuestra mirada al futuro es una sucesión de cuentas regresivas. Primero son nuestros padres los que son conscientes de nuestras primeras "cuentas atrás". Esperan el momento en el que empezamos a hablar, a gatear, a andar, a ir a la guardería, comenzar el colegio, hacer la comunión, iniciar el curso y acabarlo.

Con los años, nos hacemos dueños de esa espera y deseamos o intentamos evitar, según el caso, que lleguen esos momentos futuros, contando el tiempo que falta para vivirlos: la llegada de las vacaciones, la vuelta al cole, el final del instituto, el comienzo de la universidad, el primer beso, la primera menstruación. Todos vivimos de los recuerdos del pasado y de la espera de un futuro relativamente cercano. Cuando el reloj de arena llegue a su fin, no volverá a girar para iniciar una nueva cuenta atrás. Al menos, no para nosotros mismos. Pero de esa espera no somos conscientes hasta que no padecemos una grave y terminal enfermedad o somos tan ancianos que los primeros recuerdos quedan muy lejos y el futuro inmediato nos deja de importar.

Vivimos contando los días que quedan para que llegue un día festivo, para irnos de viaje, para festejar una boda. Son objetivos a corto plazo que empañan la realidad de una vida demasiado corta para vivirla sin más. No podemos esperar a que lleguen esos días, porque una vez que pasan, ya es pasado y perdemos una oportunidad de oro para disfrutar de cada instante de nuestra vida.

A pesar de ello, tengo otra cuenta atrás en mi vida y, en ésta, quiero degustar al máximo cada granito de arena.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Breve historia

Hace mucho tiempo que no entraba en el blog y alguno más desde la última entrada editada. Volviendo la vista atrás, muchos son los cambios que se han producido y que espero detallar algo más en las próximas semanas. Desde que el pasado día 25 de julio celebráramos la boda que quisimos tener, ¿que ha sucedido?

* Llevamos compartiendo vida de casados en Sabadell ciento ocho días. Hemos pasado el verano casi sin pisar nuestra casa y ahora que 'se acerca el invierno' intentaremos disfrutarla un poco más.

* He disfrutado de las vacaciones más largas que recuerdo desde que finalicé mis estudios de Caminos.

* Hemos visitado Japón en nuestro viaje de novios, con un grupo organizado con guía en español, y conocido las principales ciudades de Tokio, Kioto y Osaka, montado en el tren bala y el metro japonés, y nos hemos sorprendido de la tranquila vida en los pueblos interiores frente al frenesí de la capital. Nos hemos sorprendido de la 'real' comida japonesa y tenemos pendiente montar nuestro álbum de viajes.

* He leído el tercer y cuarto libro de la saga de Juego de Tronos; así como hemos visto la serie desde la primera hasta la cuarta temporada.

* Nos hemos torrado - haciendo un juego de palabras :) - al flagrante sol murciano en la playa durante días.

* Hemos pasado unos días en Zaragoza y en Teruel visitando a la abuela.

* Hemos viajado a Mallorca para disfrutar a lo grande de la boda de Javi en Inma. Estuvimos de lujo en casa de los padres del primo de Regina. No nos faltó ningún tipo de atención, ni ensaimadas ni comida. Y lo de la piscina fue un puntazo supremo.

* He conseguido dos trofeos platinos en la PS3, en los juegos de 'God of War: Ascension' y en 'Ni no Kuni'.

* He visto veintitrés películas, de las cuales cinco en el cine que han sido: 'El niño', 'Perdida', 'La isla mínima', 'Relatos salvajes' e 'Interstellar'.

* Estamos preparando un viaje para pasar el fin de año en Bégica y Holanda, con Carlos y Laura; así como unos invitados de lujo que están encantados con la idea de 'salir a algún sitio'.

* Y, en una semana, es mi cumple: 32 años !!

La verdad es que no me va mal...